11 oct 2008

Se llamaba Víctor

Tus engaños fueron despistados por mi alborotado corazón
El sueño que vinieras por iniciativa propia se conjuro
Tenerte aquí fue un conspicuo opaco
La comida vencida deja un mal sazón, tu traición no tiene explicación


Fue la gota que quebró el vaso y ya nada viene al caso
Quisiera despistarme para no dar con las pruebas
Me despisto pero el resultado final son tus huellas


La desfachatez de pensar que viniste por caridad era una probabilidad
Pensar en tu caridad con tu egoísmo natural era una improbabilidad
Nada cuadraba con alguna posibilidad de gran amistad
Lo único que daba lugar es algo que ni siquiera soñaría en mencionar


No ansiaba más que incurrir en error propio, ajeno o forzado
La gazapa que planeaste no tenía aberración alguna
Parecía tan garbo tu estadía en mi parqué deslustrado
Que hasta Don Desconfianza diría que una visita así ya merecía


Ahora me doy cuenta que los merecimientos son exánimes
Tu altruismo no corrompía a una razón lógica inmutable
Hoy preferiría una razón variable que obstaculice mi espíritu
Para que no asocie tu visita con conveniencia de parné


Un corazón alborotado es permisible que sea engañado
Pero la frialdad de la tarde me ha conducido a la parálisis
Ahora toda esta tan claro, transparente, nítido, diáfano
Y que me embargue tu desprecio si es que te he difamado


Mi procedimiento no da lugar a equivocación
Tú visita sorpresiva traía consigo una misiva
“La necesidad de timar mi dinero,
beneficio ilícito que no era para compartir conmigo”






No hay comentarios:

http://bonifacios.blogspot.com/